Lugares

Senderismo, Oxígeno para cuerpo y alma

por Daniel Morales Mendoza

Desde muy joven uno de mis mas grandes pasatiempos ha sido el de caminar. Un poco de aventura, conocer nuevas rutas, gente también y sobre todo oxigenar cuerpo y mente para regresar con energía a las obligaciones del día a día.

Ahora, aunque menos que antes, aun lo hago, y he aprovechado dos pequeñas incursiones para registrar un poco sobre el mismo numero de senderos que tal vez alguien que este leyendo se decida a visitar.



Éramos tres cuando iniciamos nuestro recorrido en Girón. El primer paso era buscar el bus intermunicipal que nos llevaría hasta el sitio llamado la Primera Cabrera, que esta situado sobre la vía pavimentada que va a Zapatoca. Desde ese lugar empezamos la caminata en descenso hasta llegar al cauce El Monte. De allí seguimos por la ribera hasta toparnos con la única casa que hay en la ribera, donde nos encontramos con dos niñas encantadoras, Daniela y Rubiela de 7 y 4 años respectivamente, quienes con los pies descalzos nos acompañaron por la ribera hasta  llegar a la quebrada, lugar donde iniciaría la caminata entre rocas de todos los tamaños y diferentes tonos de rojo, vegetación de clima semidesértico e iguanas -que para ser sincero poco se dejaron ver- las que le dan el nombre al lugar.


Fue allí en este lugar donde nos encontramos con un grupo de caminantes que se hacen llamar Oxigeno, caminantes por naturaleza. Entre sus integrantes, (todos superando la edad de 40), Iván Josue Jaimes Lagos, médico de 60 años, fue quien nos conto un poco más sobre el grupo, su organización y el gusto de sus participantes quienes llevan mas de 15 años practicando el senderismo.


Junto a ellos bajamos el cauce de la quebrada del Monte hasta llegar a la desembocadura que se convierte en la quebrada Los Frios o Honda (que viene de la Mesa de los Santos), que  unos 200 metros mas alla, desembocan en el rio Sogamoso donde ya el terreno plano nos conduciría hasta la via a Zapatoca.


Con los pies a reventar y el sol ya oculto, decidimos regresar en el bus de los caminantes, quienes nunca perdieron la energía y ya tocando las 10 de la noche (despiertos desde las tres de la madrugada, según nos contaron), continuaban felices y con los animos prestos para detenerse en una caseta, tomar unas ‘polas’ y bailar al ritmo de vallenato y merengue decembrino. Obviamente, esto hizo el viaje un poco mas largo, pero esta experiencia hizo que reflexionemos sobre el sedentarismo en el que se puede caer sin darnos cuenta.


El compromiso ahora es mantener el gusto y la disciplina para sacar esos momentos que nos permiten compartir con la naturaleza y poder llegar a los 60 con suficiente Oxigeno.


 
 

Daniel Morales Mendoza

Diseñador Gráfico de profesión, programador web por vocación, docente por que le gusta y escritor, porque... mmm... porque es un gran ejercicio que no solo relaja la mente, la ejercita y alimenta. Le entusiasma la labor antes de... la investigación, recoger información y por supuesto conocer gente interesante donde quiera que exista una historia.

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