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De la fibra de fique al papel

por Daniel Morales Mendoza

En Barichara (Santander), en el Taller de Papel de la Fundación San Lorenzo, trabajan nueve mujeres y dos hombres elaborando papel con la fibra de fique y la penca de la piña.

En Barichara (Santander), en la carrera 5 No. 2 – 88, funciona el Taller de Papel de la Fundación San Lorenzo, creada en 2001 por el expresidente Belisario Antonio Betancur Cuartas y que actualmente dirige su hija, la abogada María Clara Betancur de Helo, con el objetivo de rescatar tradiciones y a su vez generar empleo a la madres cabeza de hogar de ese municipio. Actualmente nueve mujeres y dos hombres trabajan en el taller, elaborando papel con la fibra de fique y la penca de la piña.


“Este oficio lo inicio la arquitecta bogotana Ángela Giménez, quien aprendió del mexicano, Juan Manuel de la Rosa, en México se cultiva el fique pero no usan las pencas sino el tronco para fermentar el tequila, él ya sabía hacer papel, entonces le enseño a Ángela, y desde allí funciona la fundación”, cuenta la barichara Aida Yaneth Velázquez quien trabaja con la fundación desde hace 6 años. Velázquez contó a Dos Puntos el proceso que se realiza desde que recibe la materia prima hasta la elaboración de las hojas de papel. “Cuando la gente llega al taller, se les muestra el proceso desde que la planta empieza a crecer. En Barichara, se cultiva poco el fique, este lo traemos sobre todo de Curití, Onzaga, San Joaquin, Mogotes y San Vicente que es donde más se da”, comenta Aida Yaneth.


“Los que lo cultivan, hacen el proceso de descarmenado, que consiste en cortar las pencas, luego lo pasan por una máquina que le quita todo lo verde y del interior sacan el fique que es lo mismo que conocemos como cabuya”, complementa Velázquez.


Luego que reciben el fique, ponen las fibras en unos recipientes con agua y cal viva durante tres meses con el fin de que ablanden. Pasado este tiempo se cocina en olla de cobre, “tiene que ser de cobre porque en olla normal la cal la rompe” -advierte Aida- “y se cocina con lejía (agua ceniza), luego hay que separar el fique de la lejía y la cal para que quede completamente limpio”.


El siguiente paso después de lavarlo es macerarlo (golpearlo) proceso con el que se busca extraer toda la fibra para pasar finalmente a la elaboración de las hojas en sus diferentes tamaños (carta, oficio, medio pliego), para ello se debe usar la prensa que le extrae la mayor cantidad de agua, con lo que se logra que se seque al sol en solo dos horas.


Por último se recoge y se plancha ya que por estar expuesto al sol este se arruga. De acá en adelante la hoja esta lista para ser trabajada. Se puede pintar con tempera, carboncillo, incluso imprimir a computador. Gusta mucho para tarjetas de presentación, invitaciones de fechas especiales. En el taller también elaboran con este papel, libretas, muñecos y móviles decorativos.


El proceso con la piña es prácticamente el mismo, la diferencia radica en que mientras el fique les llega listo para trabajarlo, la piña se debe ir a recogerla cuando los cultivadores los llaman antes que las usen como abono.


El costo de media hoja carta es de $800, tamaño carta a $1000 y oficio a $2000. “Es un poco costoso, pero lo vale, el papel aparte de que es ecológico, es muy resistente y su apariencia lo hace ver elegante”, afirma Aida Yaneth.

 
 

Daniel Morales Mendoza

Diseñador Gráfico de profesión, programador web por vocación, docente por que le gusta y escritor, porque... mmm... porque es un gran ejercicio que no solo relaja la mente, la ejercita y alimenta. Le entusiasma la labor antes de... la investigación, recoger información y por supuesto conocer gente interesante donde quiera que exista una historia.

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