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Angelica Meza, photodicted

por Daniel Morales Mendoza

Como apasionada y soñadora, se puede describir a Angélica María Meza Awad, esta bumanguesa de 21 años, estudiante de séptimo semestre de Artes Audiovisuales de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB), quien dice que cree en lo imposible aunque la vida a veces se dedique a hacerla cambiar de opinión.

Considera que aún conserva su visión de niña, lo que le permite encontrar y valorar detalles, característica que le es muy útil al momento de capturar imágenes con su cámara fotográfica. “Tomo fotografías desde que tengo memoria. Era la típica niña que, cuando veía a su alcance la cámara fotográfica familiar, no dudaba en tomarla como fuera y comenzar a disparar como loca, a lo que se me ocurriera o me pareciera interesante, así el regaño fuera fuerte por parte de mis papás, ya que me reclamaban el por qué “gastaba tanto rollo fotográfico”, y además, revelarlo era costoso. Lo hacía simplemente porque me parecía fantástico el hecho de que, con un simple aparato, poder capturar una escena, una persona, un lugar, y tenerlo conmigo por siempre. A medida que fui creciendo, mis familiares comenzaron a notar el gusto y muchos de mis regalos en ocasiones especiales fueron cámaras fotográficas de juguete, o de gamas muy bajas. Ya en un ámbito más serio, comencé a estudiar técnicas y a tener una cámara propia de gama semi-profesional a los 17 años, justo un año antes de graduarme del colegio, entonces conseguí mis primeros contactos profesionales y mis primeras exposiciones colectivas”, cuenta Angélica.


Esa curiosidad de niña fascinada por el hecho de poder atrapar personas, objetos y lugares es lo que la lleva finalmente a dedicarse por completo a esta disciplina. “Mi familia supone que el gusto llega a mí por herencia. Mi abuelo materno, al igual que mi abuela, eran todos unos ‘photoadictos’. Conservo una pequeña colección de cámaras fotográficas antiguas de mi abuelo; le fascinaba adquirirlas y llevarlas consigo en sus viajes, para así, al llegar a casa, poder mostrar todos esos lugares sensacionales que recorría. En cuanto a mi abuela, le encantaba que le tomasen fotografías. Mis tíos conservan álbumes fotográficos con numerosos autorretratos muy bellos que le realizaban, además, era coleccionista de fotografías de reinas de belleza y personalidades de la época, y con estas imágenes armaba creativos álbumes de recortes que afortunadamente y gracias al cuidado familiar, aún existen”.


Photodicted

“Photodicted no es ningún tipo de alter-ego, sigo siendo yo misma, tanto mientras obturo la cámara como cuando voy por la calle imaginando que lo hago. Es simplemente un seudónimo que utilizo para marcar mis fotografías, una especie de nombre artístico que por supuesto tiene su significado. El término surge debido a mi pasión por la fotografía, porque generalmente, cuando me apasiono con algo, eso termina desarrollándose en toda una adicción. Es la mejor manera de describir mi relación con la fotografía”, afirma Meza.


En su trabajo se ve el gusto por el minimalismo conceptual. Le gusta jugar con lo poco, con la simplicidad del detalle y la naturalidad ya sea en un paisaje o en algún autorretrato.  Su gusto también abarca la fotografía documental, según ella, “es una total bendición poder estar en el momento adecuado para capturar instantes únicos que tengan la suficiente fuerza para hablar por sí mismos y contar una historia”.


Sobre su futuro nos comenta que sólo pide seguir conservando una mirada honesta, única y propia, lo cual es cada vez más difícil en estos tiempos. “Cuando un artista es sincero consigo mismo, lo será en su arte y esto no pasará desapercibido ante quien se atreve a valorarlo, y cuando un arte es sincero, abre puertas. ¿Y a quién no le gusta abrir puertas con lo que le apasiona hacer? El éxito y las oportunidades para contar con la mirada vendrán por añadidura”, concluye Angélica.

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Angelica Zarur

Maestra en Artes Audiovisuales de la UNAB (Universidad Autónoma de Bucaramanga), actualmente reside en Bogotá, desde donde desarrolla su pasión por las manualidades, la pintura, la cerámica y las artesanías, actividad que seguramente acompaña escuchando un poco de rock.

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