Lugares

Ruitoque por los cielos: Parapente

por Daniel Morales Mendoza

A unos 20 minutos de Bucaramanga, se encuentra la Mesa de Ruitoque, uno de los sitios en el país donde se practica y disfruta el parapentismo. A esta zona se llega por la autopista que conduce hacia el municipio de Piedecuesta, y se sube hacia ella, luego de transitar unos metros desde del sitio conocido como ‘Papi quiero piña’. Sobre la vía en ascenso, totalmente pavimentada, se localizan dos clubes que prestan el servicio de vuelo tándem o biplaza (para dos personas: piloto y pasajero). Estuvimos en el terreno que posee la mayor extensión para el aterrizaje y despegue, lugar donde el Club Vuelo Libre ofrece sus servicios y donde hace 22 años empezó la historia de esta disciplina en Santander.


El encargado de ilustrarnos sobre este deporte fue el socorrano Edgar Ernesto Morales, piloto tándem del mismo club. De sus 34 años de vida, los últimos diez los ha dedicado a volar y actualmente vive completamente de lo que esta actividad le deja. Cobrando entre otras tarifas $50.000 por 15 minutos, Morales nos cuenta que en un fin de semana alcanzan a hacer 10 vuelos y en temporada hasta 40. Aunque asegura que para vivir de ello se debe ser muy ahorrativo, porque a veces el clima no está de su parte, tal como le sucedió en 2010 y 2011 cuando las lluvias le ocasionaron un receso económico considerable.


Mientras esperábamos que las corrientes térmicas fueran propicias para iniciar un vuelo, con entusiasmo Edgar nos narró cómo fue su experiencia cuando inició a volar con pasajeros. Los nervios que genera la responsabilidad de tener una persona extraña a su cargo no los demostraba, pero aún así llevaba la procesión por dentro. Para superarlos, un piloto debe empezar a volar primero con un amigo de parapente y luego con amigos o familiares que sepan de su falta de experiencia.


Quince minutos habían pasado. Ya con el parapente fuera de su mochila, las preguntas sobre este no se hicieron esperar. Entre otras cosas supimos que la vela está hecha de un material que coloquialmente se le conoce como Porcher Marine (fabricado por Porcher Sport, parte del Grupo francés Porcher Industries) y que en la industria técnica textil se llama Skytex. Sus vientos o cuerdas recubiertas de nylon con un alma (interior de la cuerda) hecha de fibras de kevlar tienen una resistencia máxima de 220 kilos. Al hablarnos sobre estos datos, Edgar recuerda que en las vacaciones pasadas voló con una mujer algo obesa a quien le habían declarado leucemia y como ella misma decía “era una sobreviviente”, y por lo tanto había decidido tomar como filosofía, disfrutar la vida al máximo. El problema no era volar con su peso, era cerrar el arnés en tierra. Por su manera de contarlo, sé que de esta historia a Edgar Ernesto, no sólo le quedara la anécdota, también la satisfacción de ver contenta y emocionada a la mujer cuando tocaron tierra.


A las 11:29 me aseguran el arnés y el casco, estamos listos para volar. Con mi cámara grabó el paisaje que se alcanza a ver de la ciudad a más de 1200 msnm. Dos minutos después estamos despegando del lote que hasta hace poco era de la familia Martinez Villalba, quienes se lo tenían arrendado al club y luego fue vendido a Urbanas para entregarlo al municipio de Floridablanca con miras a desarrollar el proyecto Parque Parapente, lugar donde se combinaran diferentes actividades con la práctica de esta disciplina.

Daniel Morales Mendoza

Diseñador Gráfico de profesión, programador web por vocación, docente por que le gusta y escritor, porque... mmm... porque es un gran ejercicio que no solo relaja la mente, la ejercita y alimenta. Le entusiasma la labor antes de... la investigación, recoger información y por supuesto conocer gente interesante donde quiera que exista una historia.

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