Deporte

Golf: A game for all

por Daniel Morales Mendoza

“El golf es un juego para todos. Así lo piensa Tony Ciabattoni, quien hace ocho años mientras se encontraba en Aruba participando en un torneo, conoció a la santandereana Sandra González, su esposa desde hace cuatro años.


Nacido en Pennsylvania (Estados Unidos) llegó a Colombia en 2008 y hoy a sus 47 años dirige el campo de golf público “Tierra del Sol Golf”, ubicado a 2 kilómetros del barrio Tejaditos (Piedecuesta).


Este campo de 5 hectáreas, que cuenta con 9 hoyos par 3 (100 y 120 yardas entre cada uno), recibe su nombre en honor al campo de golf en donde Tony y Sandra se conocieron.

Mientras recorríamos el campo y observamos cómo enseñaba a dos niños residentes de los barrios aledaños, a quienes dicta clases de golf sin cobrar un peso, labor que realiza como parte del programa de su fundación El Derecho a Jugar; Tony nos contó entre otras cosas, cómo vino a parar a esta ciudad y de dónde nace su pasión por este deporte.

“Crecí en los Estados Unidos jugando golf en los campos públicos y cuando llegue aquí a Bucaramanga, aprendí que sólo hay dos campos privados (Ruitoque y Campestre) y pensé que eso no era justo porque el golf para mí, es para el público. Entonces con mi esposa Sandra compramos una finca aquí y construimos un campito de golf”, cuenta Tony.


Esta convicción lo llevó a dar vida a la fundación El Derecho a Jugar, con la que ha logrado reunir entre 20 y 25 niños cada año, de los barrios Hoyo Grande, Paseo del Puente y Tejaditos. “Queremos enseñarles a los niños, paciencia, cortesía, valores, honestidad y lecciones para la vida; no es solo venir a jugar”.

La fundación logro recoger $50.000 dólares aproximadamente sumando la ayuda de algunos de sus amigos y una donación de la petrolera Pacific Rubiales. Recientemente contaron con el apoyo de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, que les otorgaron los recursos para la compra de uniformes, gorras y premios para un torneo interno. “Aparte de esos dos hemos sobrevivido”, afirma Ciabattoni, “aunque el campo tiene 3 años, apenas estamos empezando  y para los niños, lo que más quiero es que ellos aprendan que ellos pueden lograr cualquier cosa”.


El campo que empieza a ser más reconocido, no sólo en Piedecuesta, también en la ciudad de Bucaramanga, es visitado sobre todo los fines de semana. A quienes desean aprender cómo sostener correctamente las maderas o hierros (palos de golf), las reglas del juego y la técnica para lograr un buen golpe a la bola, se le cobra $15.000 por clase individual y $6.000 si sólo desean dar una vuelta jugando por todos los hoyos.

 
 

Daniel Morales Mendoza

Diseñador Gráfico de profesión, programador web por vocación, docente por que le gusta y escritor, porque... mmm... porque es un gran ejercicio que no solo relaja la mente, la ejercita y alimenta. Le entusiasma la labor antes de... la investigación, recoger información y por supuesto conocer gente interesante donde quiera que exista una historia.

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